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Blog Laicos Anunciatos

Tenemos el gusto de presentarles el blog del grupo de Laicos Anunciatos:   http://laicosanunciatos.blogspot.com/   les pido el favor ingresar y enviar a los correos ercusan@hotmail.com o laicosanunciatos@gmail.com sus comentarios y sugerencias.  Así mismo quienes deseen aportar temáticas para crear nuevas páginas, dentro del blog, favor enviarlas digitalizadas.

También les invito a que se conecten con por facebook:   http://www.facebook.com/profile.php?id=100003464806541&sk=wall  y por Twitter:   https://twitter.com/#!/Laicos1 

 

 

PRESENTACION

Hermanitas y Laicos Anunciatos.

 “Alabados sean Jesús y María…ahora y para siempre”

Con afecto fraterno les  presento el Proyecto de Vida del Laico Anunciato, elaborado por las Hermanitas de la  Comisión Central de Evangelización del periodo 2.009 – 2014, que  recoge y actualiza el  contenido de los  documentos  anteriores, revisado y complementado  por las Hermanitas y Laicos Anunciatos   para  fortalecer la formación y acompañamiento de los laicos que acogen nuestra Espiritualidad y Carisma, atendiendo a las directrices congregacionales y Eclesiales, apoyadas en el Evangelio y el testimonio de nuestra Madre María Berenice.” (Est.  46.)

Este  Proyecto responde a la propuesta y  testimonio de nuestra Fundadora, Madre Berenice,  al mandato expreso  de nuestro X Capítulo General,  Constituciones y Estatutos; de compartir la Espiritualidad y el Carisma de la Anunciación  con  los laicos que quieren vivirla  y proyectarla (Cfr.Vc 54). y realizar  la  acción Evangelizadora en comunión con la Jerarquía eclesiástica y demás agentes apostólicos,  impulsando  el protagonismo del Laico y la Pastoral Vocacional.  (Direct. pág 359-360).

Responde también al llamado de Su Santidad Juan Pablo II, en la Exhortación Apostólica Christifideles laici, que  dice: “ También los fieles laicos  son llamados  personalmente  por el Señor, de quien reciben una misión a favor de la Iglesia  y del mundo, a trabajar en su viña a tomar parte activa, consciente y responsable  en la misión de la Iglesia teniendo en cuenta que esta es la viña  y el campo  donde todos los laicos están llamados a trabajar, que no son simplemente obreros que trabajan  en la viña, sino que forman parte de la misma viña.  

El proyecto de Laicos Anunciatos, contiene  los criterios para su  formación, y vivencia de la  espiritualidad Eucarística y Mariana y  para  la   acción evangelizadora de la Niñez, la juventud y la familia, porque todas sus obras, oraciones e iniciativas, si son hechas con espíritu de fe, contribuyen a la construcción del Reino de Dios.
 
Que Madre María Berenice y nuestra Señora de la Anunciación  motiven muchos  laicos, para que como  fieles servidores  de Cristo, asuman el carisma espiritual y apostólico de la Anunciación; y con  la fuerza del Espíritu Santo, se conviertan en  verdaderos “Discípulos y Misioneros” .

Servidora en Jesús y María
 
HTA LISBETH AGUDELO AGUDELO
Superiora General

 

1. LAICOS ANUNCIATOS

Los Laicos de la Anunciación, son discípulos(as) y misioneros(as) de Jesús, incorporados(as) a la Iglesia Católica por el Bautismo, que viven su Ministerio Laical en sencillez y humildad, desde el Carisma y Espiritualidad Eucarística y Mariana de la Comunidad Religiosa Hermanitas de la Anunciación, fundada en Medellín - Colombia, por la Sierva de Dios Madre María Berenice.

Son “hombres de la Iglesia en el corazón del mundo y hombres del mundo en el corazón de la Iglesia ;“están llamados a participar en su acción Pastoral, primero con el testimonio de su vida y en segundo lugar con acciones en el campo de la Evangelización y la vida litúrgica, como catequistas delegados y animadores de la Palabra, cumplen una magnífica labor de la Iglesia bajo la guía de sus Pastores”

Los laicos tienen a Madre María Berenice como inspiradora y madre;  juntamente con la Rama Masculina de los Hermanos Misioneros de la Anunciación fundada por ella, forman la familia Anunciata. 

MISION

El movimiento laical Anunciato, con espíritu Eucarístico y Mariano, legado de Madre María Berenice, es un “ Don del Espíritu Santo para la Iglesia” que en comunión y solidaridad con las Hermanitas de la Anunciación, se compromete en el Anuncio del Reino, la defensa de la Vida, los valores y la evangelización de la niñez, juventud y familias, más desprotegidas socialmente.

 VISION

Al 2014, los  Laicos  Anunciatos, serán un movimiento líder en Evangelización, reconocido por la  Iglesia y Comunidad, por su vivencia espiritual, servicio apostólico y  desarrollo de proyectos en apoyo a los menos favorecidos de la sociedad como respuesta a los desafíos del momento, apoyados(as) en el evangelio y en el testimonio de Madre María Berenice.

1.3 LEMA

Orar, Amar, Anunciar, y Servir, al estilo de Jesús y de María en el “SI” de la Anunciación.

2. OBJETIVOS

Los Objetivos que motivan la continuidad del movimiento laical Anunciato, obra de madre María Berenice, se expresan así

2.1. OBJETIVO GENERAL

Responder al llamado de Jesús “Vayan y hagan Discípulos míos” a través del movimiento Laical de la Anunciación que  anima a realizar la propuesta y testimonio de Madre María Berenice  a favor de la niñez, juventud, familias, sin distinción  de credo, nacionalidad o condición social.  

2.2. OBJETIVOS ESPECIFICOS

Facilitar al laico Anunciato la vivencia de su vocación, misión y pertenencia a grupos que confronten su presencia en el mundo y la Iglesia con las orientaciones eclesiales y  la Doctrina de Madre  María Berenice.

Propiciar a los laicos formación humana, espiritual, eclesial y Congregacional que les ayude a configurar su Ser y Hacer con el de Jesús Eucaristía y Nuestra Señora en el “Si” de la Anunciación.
Comprometer al laicado Anunciato en una efectiva inserción a la Comunidad Parroquial, a la formación para los ministerios y a la participación en el plan parroquial, pastoral familiar y social.
Fortalecer entre los laicos Anunciatos líderes con clara identidad cristiana,  percepción crítica de los problemas para que respondan con actitudes evangélicas y  proyectos en su campo profesional, ocupacional y social.


3. ILUMINACION DOCTRINAL

Son muchos los escritos eclesiales y Congregacionales que iluminan el Ser y Hacer del laico Anunciato. Entre otros:

Mateo en su Evangelio, comunica el mandato expreso de Jesús a los laicos “ Vayan pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos, bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte yo estaré con Ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. “

Todavía salió a eso de las cinco de la tarde, vió otros que estaban allí, y les dijo: “ Por qué estáis aquí todo el día parados?. Le respondieron: “ Es que nadie nos ha contratado” y él les dijo: “ Id también vosotros a mi viña”.

” Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es parte de ese cuerpo. Dios ha querido que en la Iglesia haya, en primer lugar apóstoles; en segundo lugar profetas, en tercer lugar, maestros, luego personas que hagan milagros y otras que curen enfermos, o que ayudan, o que dirijan. Pero todos son parte del mismo cuerpo”

La Vocación laical tiene una doble dimensión: 1. El laico está llamado a evangelizar e iluminar el mundo a partir de las cosas temporales. 2. A testificar la esperanza con un estilo especial de vida, es decir, a procurar el Reino de Dios en el ámbito de las realidades terrenas, ordenándolas en conformidad con el proyecto del Creador y con el de la redención realizado por Cristo.

El laico vive inserto e implicado en todos los deberes de la vida familiar y social y actúa en determinadas áreas para que la Iglesia sea sal de la tierra, pueden además, llamados por la Jerarquía, ejercer algunos ministerios, con miras a la propia santificación y a la caridad para con el prójimo. Todo laico en virtud de  los dones que le han sido otorgados, se convierte en testigo y en vivo instrumento de la misión de la Iglesia en la medida del don de Cristo.”

“La dignidad de los fieles laicos se nos revela a plenitud cuando se considera esa primera y fundamental vocación, que el Padre dirige a todos ellos en Jesucristo por medio del Espíritu: la vocación a la santidad, o sea a la perfección de la caridad. El santo es el testimonio más espléndido de la dignidad conferida al discípulo de Cristo. “
“Con la caridad hacia el prójimo, los fieles laicos viven y manifiestan su participación en la realeza de Jesucristo, esto es, en el poder del Hijo del hombre que no ha venido a ser servido, sino a servir “

Para un renovado dinamismo espiritual y apostólico en la Iglesia conviene aunar esfuerzos entre personas consagradas y laicos en orden a la misión. Movidos por el
ejemplo de santidad de las personas consagradas los laicos serán introducidos en la experiencia directa del espíritu de los Consejos Evangélicos y animados a vivir y testimoniar el espíritu de las bienaventuranzas para transformar el mundo según el corazón de Dios”

“A su vez, los laicos fortalecerán  a las familias religiosas con la rica aportación de su secularidad y su servicio específico

. El Documento, es este pasaje, no elude el hecho de que esto plantea una fuerte exigencia a los pastores: “Una mayor apertura de mentalidad para que entienda y acojan el “ser” y el “hacer” del laico en la Iglesia, quien por su bautismo y su Confirmación, es Discípulo y misionero de Jesucristo. En otras palabras, es necesario  que el laico sea tenido en cuenta con un espíritu de comunión y participación”

 

“Uno de los frutos de la doctrina de la Iglesia como comunión en estos últimos años ha sido la toma de conciencia de que sus diversos miembros pueden y deben aunar esfuerzos, en actitud de colaboración e intercambio de dones, con el fin de participar más eficazmente  en la misión eclesial. De este modo se contribuye a presentar una imagen más articulada y completa de la Iglesia, a la vez que resulta más fácil dar respuestas a los grandes retos de nuestro tiempo con la aportación coral de los diferentes dones.”

En tal contexto eclesial, la misión de la escuela católica, vivida por una comunidad constituida por personas consagradas y fieles laicos, asume un significado completamente particular y manifiesta una riqueza que es necesario saber reconocer y valorar. Esta misión exige de todos los miembros de la comunidad educativa la conciencia de que una responsabilidad ineludible de fomentar el estilo cristiano original corresponde a los educadores, como personas y como comunidad.

Requiere de ellos que sean testigos de Jesucristo y que manifiesten que la vida cristiana es portadora de luz y sentido para todos. Al igual que la persona consagrada está llamada a testimoniar su vocación específica a la vida de comunión en el amor, para ser en la comunidad escolar signo, memoria y profecía de los valores del Evangelio así también el educador laico está llamado a realizar “su ministerio en la Iglesia viviendo desde la fe su vocación secular en la estructura comunitaria de la escuela

El proyecto de la escuela católica sólo es convincente si es realizado por personas profundamente motivadas, en cuanto testigos de un encuentro vivo con Cristo, en el que «el misterio del hombre solo se esclarece» . Personas que se reconocen, por tanto, en la adhesión personal y comunitaria al Señor, asumiéndolo como fundamento y referencia constante de la relación interpersonal y de la colaboración recíproca entre educador y educando”

La Palabra de Dios, en efecto, es “más dulce que la miel, más que el jugo de panales” (Sal 19,11), es antorcha para mis pasos, luz para mi sendero” (Sal 119, 105), pero también “como el fuego y como un martillo que golpea la peña” ( Jr 23,29). Es como una lluvia que empapa la tierra, la fecunda y la hace germinar, haciendo florecer de este modo también la aridez de nuestros desiertos espirituales (cf. Is 55,10-11). Pero también es “ viva, eficaz y más cortante  que una espada de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del Corazón”

Los fieles laicos participan en la vida de la Iglesia no sólo llevando a cabo sus funciones y ejercitando sus carismas, sino también de otros muchos modos. Tal participación encuentra su primera y necesaria expresión en la vida y misión de las Iglesias particulares, de las diócesis, en las que verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo, una, santa, católica y apostólica”

Madre Berenice en el Directorio que dejó a las Hermanitas de la Anunciación impulsa la formación y promoción de los laicos, dirigentes y socias de acción católica en su medio y de catequesis con el carisma y espiritualidad de la Comunidad. y en las cartas o circulares que dirige a las Hermanitas nos recuerda el deber de apoyar a los laicos y de trabajar al unísono con ellos, los saluda y exhorta por medio de la comunidad local.

La Congregación de Hermanitas de la Anunciación por carisma “ Realiza la acción Evangelizadora en comunión con la Jerarquía eclesiástica y demás agentes apostólicos. Impulsa el protagonismo del laico y la Pastoral Vocacional “

Dinamizamos nuestra misión Educativa con fidelidad creativa a nuestro Carisma y a las exigencias del momento histórico en la formación humana, cultural y espiritual del niño, del joven y de la familia, a quienes tratamos con respeto, combinando siempre la dulzura con la firmeza como nos lo enseñó nuestra madre María Berenice “ .

El VII capítulo General, celebrado en Diciembre del año 1.990 en sus Determinaciones respecto al programa de Evangelización propone.“Incrementar la misión con los laicos y buscar mecanismos para su acercamiento e integración a nuestro trabajo apostólico, desde el impuso que las Hermanitas vienen dando al trabajo por los Derechos Humanos”

4. HISTORIA

En la vida de Madre María Berenice encontramos muchos Laicos que de una u otra forma respondieron a su preocupación constante por buscar el apoyo de personas de buena voluntad que pudieran colaborarle en su respuesta al llamado que Dios le hizo de fundar una Comunidad que entregara su vida al servicio de la niñez, la juventud y la familia. Desde sus orígenes tenemos la memoria de personas que le ayudaron a cristalizar la obra, entre ellas cabe destacar:

*Fidelita Castro, Mujer sencilla , humilde y de nobles sentimientos quien a pesar de sus  carencias económicas pudo llegar con amistad y servicio a la comunidad y ofrecer su apoyo incondicional y sincero a las primeras hermanitas. Considerada como un apóstol providencial. Primera persona cercana a la naciente comunidad, se puede decir que asume la espiritualidad y carisma de la Anunciación.

María de Jesús Zapata.  Mujer entregada a los más necesitados, su preocupación constante fue  la ofrenda a los  más necesitados.

 *Esther Peláez, fue presentada a Madre Berenice por Monseñor Joaquín García Benítez, como persona pudiente que le ayudara en la Fundación, fue una mujer fiel y dedicada que reflejaba su amor a Dios en la persona de los pobres por  su  servicio desinteresado.

María de Jesús Zapata.  Mujer entregada a los más necesitados, su preocupación constante fue  la ofrenda a los  más necesitados.

*Esposos Posada Moreno. Dr. Jaime Posada y Ligia Moreno, Benefactores incondicionales a la causa de la Comunidad de Hermanitas de la Anunciación. El sueño de Madre María Berenice se fue haciendo realidad con el apoyo constante de ellos.

*Matilde Salazar, mujer que se vislumbra como  primera benefactora en Bogotá, para continuar la misión de Madre María Berenice en esta ciudad, su apoyo hizo posible que se continuara expandiendo la semilla  evangelizadora de la Anunciación.

*Clemencia Holguín de Urdaneta esposa del ex presidente Roberto Urdaneta,   mujer también comprometida en la causa de la Comunidad de las Hermanitas de la Anunciación, su vocación por los pobres la llevó desde su posición  a comprometerse  en esta Obra y a motivar a otros en la misión de aportar al crecimiento de esta Comunidad.

 *Clarita Toro, Mujer de solvencia económica que se desprende en favor de los más pobres. Ella con su vida compartió con los menos favorecidos y supo agradecer a Dios en el participar con los demás la grandeza de sus bienes espirituales y materiales.

 *Rafael Uribe,  hombre comprometido con la causa de Fundación de las Hermanitas de la Anunciación a quienes apoyó desinteresadamente.

 *Leonor Valderrama, excelente mujer benefactora y amiga sincera que en todos los momentos  ayudó a sortear las necesidades que a Madre María Berenice  se le presentaban en la cristalización de su obra.

Madre Berenice, estuvo fuertemente comprometida con la promoción del laico, desde su servicio a la Acción católica, además propició formación e impulsó el trabajo apostólico con muchos padres de familia y hogares de Medellín, Bogotá, Cali y Madrid.

“En sus escritos nos dice: Jesús, viviente en su Iglesia, desea para luchar bajo sus banderas, amigo: laicos  La Amistad implica amor y el amor no se enseña, es llama que se enciende por un corazón que arde ya de amor”
Dando continuidad al movimiento laical iniciado por Nuestra Amada Fundadora, la Comunidad  Hermanitas de la Anunciación, viene impulsando la organización de grupos  tales como  Grupos Juveniles, Juventudes Anunciatas y  Laicos Anunciatos.

Así, se hace realidad el gran sueño de extender el Laicado Anunciato, a todos los lugares  donde las Hermanitas de la Anunciación hacen presencia de Iglesia y donde los laicos vinculados o no a las obras de la Congregación desean vivir desde su condición laical-eclesial y la espiritualidad Eucarística y Mariana testimoniada por  Madre María Berenice.

Es ideal que cada obra apostólica de la Anunciación esté fortalecida por la presencia y apoyo de laicos Anunciatos, teniendo en cuenta la situación  de los distintos países donde se halla la Congregación: Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Uruguay, Bolivia, Nicaragua, Panamá, México, Estados Unidos, España, Italia, Africa, Filipinas.

5. GRUPOS DE LAICOS ANUNCIATOS

Al Movimiento de laicos Anunciatos pueden pertenecer profesionales en todas las áreas y personas piadosas, de buena voluntad que con capacidad de servicio asuman el carisma de la Anunciación y desde el estado y lugar donde se encuentren quieran seguir el Proyecto de Jesús propuesto por Madre María Berenice.
  
El testimonio de Madre María Berenice  nos muestra que el carisma y espiritualidad de la Anunciación acoge a todos, sin distinción de raza, ni condición social, esto exige a los laicos la superación de las barreras socioeconómicas y culturales para vivir el misterio de la Encamación.

Reconocemos cuatro  grupos en el movimiento laical Anunciato:

Laicos que por alguna razón trabajan en nuestras Apostólicas. Son las personas que comparten el servicio apostólico en nuestras obras evangelizadoras,  en especial educativas y por tanto se identifican con  el Carisma y la espiritualidad de la Comunidad  Hermanitas de la Anunciación.

Laicos Benefactores y amigos de la Comunidad. Son quienes simpatizan con la Comunidad, pero no pudiendo participar activamente en su vida y proyección, prestan su colaboración a través de asesorías, ayudas económicas, participación en actividades laborales esporádicas y otros eventos.

Laicos espirituales y Orantes: Son aquellos que se comprometen a apoyar con su Oración a todas la familia Anunciata y todo lo que ella realiza, en especial oran y promueven la Pastoral Vocacional. Son los enfermos, ancianos, amas de casa y demás personas que no pueden vincularse activamente

Laicos Activos. Son las personas que libre y voluntariamente expresan su interés por integrarse en grupo para asumir la Espiritualidad Eucarística y Mariana,  proyectan su servicio evangelizador desde la profesión y trabajo que desempeñan  y mediante su inserción parroquial y congregacional a través de Catequesis, liturgia, misiones, pastoral parroquial,  social,  de salud y familiar. Grupalmente podrán organizar actividades  manuales u otras con  fines específicos de ayuda a los más necesitados.

5.1. REQUISITOS PARA SER LAICO ANUNCIATO

Para ser laico Anunciato se requiere:

Ser cercano(a) a la Comunidad de las Hermanitas de la Anunciación y a la vida y obra de su  Fundadora la Sierva de Dios Madre María Berenice.

Conocer el proyecto de vida del laicado Anunciato e identificarse con el Carisma y Espiritualidad Eucarística y Mariana según sus condiciones personales.

Ser Cristiano convencido de su Fe como Hijo (a) de la Iglesia, estar inserto en una parroquia y servir en la acción pastoral de acuerdo a sus posibilidades. Conocer y llevar a la práctica los criterios de eclesialidad para las asociaciones laicales. Anexo 1.

Tener especial devoción a la Santísima Virgen y esforzarse por imitarla en la humildad y sencillez, virtudes características de la Anunciación.

Leer la Palabra de Dios con asiduidad, los Documentos de los Santos Padres y los escritos eclesiales que motiven la perseverancia en su misión de laico Anunciato.

Valorar  y frecuentar la vida sacramental para recibir la gracia de Dios, la acción del Espíritu santo y fortalecerse en su vocación laical.

Mostrar interés y constancia en el proceso de formación permanente orientado por la Comunidad de Hermanitas de la Anunciación.

Participar activamente en el desarrollo de los proyectos del grupo local y /o la Provincia a la que pertenecen.

5.2. PROCESO DE INTEGRACION

El laico que desea ser Anunciato manifiesta voluntad de pertenecer al movimiento laical de la Anunciación y solicita su ingreso en forma personal a la Hermanita Asesora local  quien en consulta con el Consejo de Laicos le da  admisión.

Inicia un proceso de formación permanente y acompañamiento, orientado por la Comunidad de las Hermanitas de la Anunciación.

En Celebración Eucarística el 25 de Marzo fiesta de la Anunciación, fecha en que las Hermanitas renuevan sus Votos, el Laico Anunciato que ha recorrido como mínimo un año en el Movimiento, por voluntad propia hace su Consagración o renovación,  con el compromiso de vivir el proyecto de vida cristiano y  los deberes propios de su estado laical.

6. IDENTIDAD DEL LAICO ANUNCIATO

El amor y la confianza al corazón Eucarístico de Jesús y a la Santísima Virgen de la Anunciación, será quien inspire la misión e identidad del laico Anunciato, siendo estos esenciales en toda vida cristiana y en el apoyo a la acción evangelizadora de niños,  jóvenes y sus  familias.

El laico Anunciato es un Cristiano que se siente llamado por el Espíritu a seguir a Cristo y anunciar el Evangelio desde el carácter típicamente secular de su vocación  tras las huellas de Madre Berenice. Por el Carisma Anunciato, que cualifica  todo el ser, El espíritu Santo le capacita y les destina a un servicio especial en la Iglesia.

 “Identificados por este don con Cristo, continúan, como laicos, la misión para la que les ha llamado a ser evangelizadores; a anunciar y extender el reino de Dios entre los hombres mediante la palabra en todas sus formas, el testimonio y la acción transformadora del mundo, llevando, así la buena noticia a todos los ambientes de la humanidad para transformarla desde dentro.”

Consagrado por el Bautismo y fortalecido por la gracia de la confirmación, integrado al pueblo de Dios y hecho partícipe a su modo  del oficio sacerdotal, profético y real de Cristo, ejerce en la Iglesia y en el mundo la misión de todo cristiano en la parte que a él le corresponde
Alimentado con la Oración diaria y la frecuencia de los sacramentos anuncia con su vida la presencia de Dios en el mundo y en la historia y la actualidad del mensaje evangélico de Jesús. Se esfuerza por asimilar con espíritu de Fe las características y exigencias de la espiritualidad  Anunciata.

Se siente miembro vivo de la Iglesia compartiendo sus gozos y esperanzas expresándolo en su amor a la misma y con la pertenencia activa a su parroquia y a su diócesis.
Está llamado a testimoniar el amor misericordioso de Dios a los hermanos desde las bienaventuranzas y el Carisma Evangelizador Anunciato.

El Laico Anunciato se identifica ante todo por su fraternidad hacia los hermanos, de la misma manera que lo hacían los discípulos: se reunían para orar, compartían el pan, vivían unidos… Recordando las palabras de Madre Berenice “La caridad fraterna está integrada por mil detalles… Ser amables y fraternos es hacer que nuestra alma irradie sobre los demás.

 “La caridad fraterna es mucho más que una virtud, es toda virtud espiritual” el laico manifiesta su fraternidad en la acogida, la alegría, el diálogo, la comprensión, el perdón y su contribución activa a la construcción de la paz en el mundo.

 6.1. ESPIRITUALIDAD

La espiritualidad es la respuesta generosa, bajo la acción del Espíritu, al modo concreto de seguir a Jesús expresado en la vocación y misión recibida de Dios. En la vida espiritual se funden en perfecta unidad todas las dimensiones de la existencia humana: oración, acción, vida sacramental, inserción en el mundo, responsabilidades y tareas temporales, como expresión de la realidad única e indivisible del amor con que amamos a Dios y a los hombres.

La vida espiritual de los laicos Anunciatos se alimenta, se expresa y desarrolla con la Palabra de Dios, la alabanza litúrgica, la oración y los sacramentos, sobre todo la Eucaristía y la fraternidad con los hermanos.

Palabra de Dios: En la Palabra de Dios aceptada con docilidad, el laico descubre el plan de salvación de Dios, fortalece y anima la construcción del Reino y se esfuerza por un continuo cambio y conversión en su vida, y por un decidido esfuerzo para aceptar la voluntad de Dios.

Vida Sacramental: Los Sacramentos son un don privilegiado   y fuentes insustituibles de Espiritualidad, que facilitan el Encuentro con Dios.

En el Bautismo reciben la vida de Cristo y se unen  a la comunidad de creyentes.

En este mismo itinerario bautismal se inserta la confirmación, en la que el Espíritu fortalece para continuar la misión de Cristo, confesar y dar testimonio de él  y por el Sacramento de la Reconciliación, además de sanar su corazón y su vida, se reconcilia con Dios, con la Iglesia y con los hermanos y recibe la gracia para responder a la caridad que urge la evangelización.

Por la Eucaristía, el laico se une a Jesús, en su Misterio Pascual y fortalece la vida nueva iniciada en el Bautismo. La Eucaristía lo lleva a la identificación con Cristo pobre y  paciente, que entrega su vida por amor.
 
Doctrina de la Iglesia: La Iglesia a través de sus escritos y enseñanzas concede un puesto importante al laico y lo invita a la mesa de la palabra de Dios y al pan de la Eucaristía como sacramento de unidad y caridad. La Iglesia en su expresión litúrgica  ofrece al laico la Lectio divina como forma de orar con la palabra, de entrar en diálogo con el Dios que nos habla a través de la Sagradas Escrituras.

En el Misterio de la Anunciación. La Espiritualidad Eucarística y Mariana es la espiritualidad de la Anunciación- Encarnación. Es vivir a María, perfecta discípula, seguidora de Jesús, en quien por el hágase en mi tu voluntad, se obra la Encarnación del Verbo y en el ejercicio de la caridad, humildad, sencillez y disponibilidad, testimonia el compromiso con los hermanos.

“Nuestro Carisma espiritual parte de Cristo entregado al Padre y a la humanidad desde el momento en que por amor asume la Encarnación. Madre Fundadora nos invita a vivenciar la espiritualidad de total donación y a testimoniar que la Encarnación es el misterio de la vida, que nos impulsa a descubrir al Señor en el diario Vivir

Enseñanzas de Madre Berenice. “ Ampararse bajo el Misterio de la Anunciación es matricularse en una escuela de espiritualidad que constituye por sí sola un curso completo de santidad cristiana. La Anunciación es para todo cristiano misterio de Fe, humildad, pureza, fecundidad, docilidad, generosidad y transfiguración.

 6.2. COMPROMISOS DEL LAICO ANUNCIATO
 
La vocación cristiana a la santidad, tiene su fundamento en el Bautismo y exige una vivencia profunda de fe, esperanza, caridad, oración y de las virtudes que se refieren a las relaciones humanas y sociales, como honradez, justicia, sinceridad y fortaleza, sin las cuales no se puede dar una auténtica vida cristiana.

Demostrar amor por la Parroquia donde se halla inserto(a),  colaborando en los ministerios que pueda ser requerido(a), en la liturgia y en la Catequesis Pre-sacramental y mediante compromiso apostólico concreto.

Estar en comunicación con la Hermanita Asesora de Laicos a nivel de la Comunidad local.

Dedicar cada día en el momento más apropiado, un espacio para la oración  personal, meditación, lectura espiritual  y Adoración ante el Santísimo.

Leer, amar y dar a conocer la vida, obra  e historia de Madre Berenice, hacer diariamente la Oración para pedir que  la Iglesia reconozca su santidad y sea llevada a los altares.

Honrar a la Santísima Virgen cada día, con el rezo del Ángelus y el Rosario, cuando sea posible, solos o en familia e imitarla en la práctica de virtudes.

Para incrementar la Espiritualidad Eucarística y Mariana, participar activamente de la Eucaristía los domingos y un día a la semana, jueves o sábado y dedicar un espacio del día jueves para  adorar a Jesús Eucaristía; orando por los sacerdotes y vocaciones.

Frecuentar el sacramento de la Reconciliación y de la Eucaristía.

Hacerse consciente de practicar algunas  virtudes características de la Anunciación en su vida cotidiana: humildad, Sencillez, Fe, disponibilidad, sacrificio, Amor, escucha, diálogo, discernimiento,  aceptación de la Voluntad de Dios.

Realizar al menos un retiro al año, preferiblemente la víspera de la Fiesta de la Anunciación o Corpus Christi, o en tiempo de Adviento o Cuaresma.

Participar en talleres o seminarios de formación que ofrezca la Parroquia, la Diócesis y la Comunidad.

Manifestar actitudes cristianas en el desempeño de su profesión o trabajo diario.

En su hogar y familia ser ejemplo de fraternidad, responsabilidad, diálogo, comprensión, respeto mutuo, reflejar la vida  de la familia de Nazaret.

Ser solidario con el dolor de sus semejantes y estar disponible cuando las situaciones hagan necesario su servicio y compañía.

Difundir  el Carisma de Madre María Berenice a sus familias,  y motivarlas a la solidaridad con los más necesitados y vulnerables de la sociedad.

Asistir a las reuniones, ser solidario y participar activamente en las actividades del Grupo.

Participar en la elaboración, ejecución y evaluación de proyectos con fines comunitarios.

 6.3. SIMBOLOS  Y FESTIVIDADES

Los   Laicos   Anunciatos   podrán   ser   portadores     de
los siguientes símbolos los que llevaran con respeto y admiración:

Medalla de Nuestra  Señora de la Anunciación que podrán portar quienes libremente y devocionalmente se Consagren a la Santísima Virgen en este Misterio.

Escudo de la Anunciación será un distintivo de los laicos Anunciatos como miembros Activos.

Pañoleta con los colores blanco, amarillo y azul de la bandera de la Anunciación y el escudo de la Anunciación grabado.

Como fiestas propias los laicos se unen a las distintas obras apostólicas y Comunidades locales  para celebrar la Fiesta de San José el 19 de Marzo; fiesta de la Anunciación el 25 de Marzo; fiesta Patronal de la Provincia, de la Parroquia y de la obra apostólica donde se hallan insertos; Fundación de la Comunidad el 14 de Mayo, Pascua de Madre Berenice el 25 de Julio, Festividad del Sagrado Corazón, Pentecostés,  Corpus Cristhi, Fiestas Navideñas y Semana Santa.

En los Meses de Mayo y Octubre, en las festividades de la Santísima Virgen y el día Sábado, el laico Anunciato, manifestará una gran devoción y amor a la Santísima Virgen con especiales celebraciones, rezo del Ángelus y el Rosario.

El  Jueves de cada semana y en especial el primer jueves, será para el laico Anunciato, día Eucarístico y Vocacional, motivo por el que se vincula en las comunidades locales o en las parroquias, a la Adoración diurna y Nocturna ante el Santísimo Sacramento y a la oración por las Vocaciones.

El primer Viernes será dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, Fundador de la Comunidad y se tendrá especial devoción a la jaculatoria “Sagrado Corazón de Jesús, por María , en vos confío”.

6.4. MISION DEL LAICO ANUNCIATO

El Laico Anunciato en el cumplimiento de su misión se ubica en un contexto en el que la Palabra de Dios “Personificada sale de casa, del templo y se encamina a lo largo de los caminos del mundo para encontrar la gran peregrinación que los pueblos de la tierra han emprendido en la búsqueda de la Verdad, la justicia y la paz, en la moderna ciudad secularizada en sus plazas y en sus calles donde parece reinar la incredulidad y la indiferencia, donde el mal parece prevalecer sobre el bien, es allí donde del Discípulo misionero de Jesucristo cumple su ministerio Laical

Las opciones que inspiran  la misión del Laico Anunciato en la Iglesia y en la sociedad son:

Competencia personal, profesional y ocupacional que cualifica  su servicio  en orden a  transformar las realidades temporales.

Empeño por multiplicar los agentes de evangelización que se comprometan con la causa de los pobres y la acción evangelizadora a favor de la justicia y la paz.

Construcción de la Iglesia local como comunidad de Fe, esperanza y caridad. Con un modelo más comunitario y participativo en el que todos los fieles puedan desarrollar plenamente las responsabilidades y exigencias de su propia misión eclesial.

Compromiso con la pastoral familiar iniciando por su propia familia, mediante su testimonio de vida y el cumplimiento de los deberes asumidos, proyecta su servicio a otras familias, desde el lugar de trabajo, desde la parroquia. Siguiendo el ejemplo de María de la Anunciación que en un acto de amor y caridad fue a acompañar a su prima Isabel y de Madre Berenice que en los albores de la Comunidad pensó e hizo efectivo el apostolado en los hogares, con las familias.

Inserción en la Parroquia: El laico se inserta en su parroquia, conoce y colabora en el plan parroquial con la Catequesis Sacramental y liturgia, como ministros de la palabra,  la Eucaristía,  la salud, la música y otros. Visita a  enfermos, a las cárceles y hospitales.

Niños y jóvenes, a través de grupos de infancia misionera, semilleros, juventudes anunciatas, formación en valores, recreación y uso del tiempo libre, Pastoral Vocacional y acompañamiento espiritual y económico: padrinos de los y las jóvenes formandas (os)…

Pastoral social, Por  medio de comedores para adultos mayores, niños desprotegidos, hogares de paso, trabajo con indigentes y desplazados.

7. FORMACION DEL LAICO ANUNCIATO

La formación permanente de los fieles laicos tiene como objetivo ayudarles a realizar su propia vocación humana y cristiana y cultivar en ellos su sensibilidad y disponibilidad para el servicio apostólico.

En el descubrir de la propia vocación y misión los fieles laicos han de ser formados para vivir aquella unidad con la que está marcado su mismo ser de miembros de la Iglesia y de ciudadanos  de la sociedad humana.

Madre María Berenice propone en un primer momento la formación y como segundo  la acción apostólica; aunque pueden darse en forma progresiva y secuencial. Se ha de tener por premisa la Santificación individual de cada una de las personas: que abunde y sobreabunde la vida sobrenatural, traída por el Buen Pastor al mundo y como consecuencia, la distribución de esa vida: la acción apostólica.

Los fieles laicos, al madurar la síntesis orgánica de su vida-que es a la vez expresión de la unidad de su ser y condición para el eficaz cumplimiento de su misión-, serán interiormente guiados y sostenidos por el Espíritu Santo, como Espíritu de unidad y de plenitud de vida. .

Para lograr crecimiento integral y  maduración en la fe, impulsar el seguimiento a Jesús y compromiso por el reino de Dios  y ser colaborador de Dios y de la Comunidad  Htas de la Anunciación, el laico Anunciato ha de recorrer unas etapas de formación espiritual,  conocimiento más exacto de doctrina social de la Iglesia, y  crecimiento  personal en  valores humanos.

ETAPA PRELIMINAR. Etapa de relaciones interpersonales, acogida, diálogo,  Invitación y llamado a pertenecer  a alguno de los grupos de laicos reconocidos por la comunidad.

ETAPA DE INICIACIÓN. Inscripción en el grupo de laicos, integración al mismo, estudio y Conocimiento de la Comunidad Religiosa Hermanitas de la Anunciación y  de la Vida y obra de nuestra Fundadora Madre María Berenice.

ETAPA DE ENCUENTRO. Etapa de formación en las Dimensiones: humana, espiritual, Eclesial, Congregacional y apostólica.

ETAPA DE COMPROMISO: Conocimiento y análisis de la realidad del lugar en que se va a realizar la acción apostólica e inserción en servicios concretos de  los planes pastorales parroquiales.  

ETAPA DEL ENVIO A LA MISION Y SERVICIO.  Disponibles y generosos como la Santísima Virgen en el Si de la Anunciación y comprometidos con el Anuncio del REINO, los laicos Anunciatos van donde otros no quieran ir, donde la Iglesia y la sociedad los necesite y donde por Carisma Personal, puedan  donarse como ofrenda agradable a Dios en el servicio de los más necesitados.

En la Iglesia y la sociedad hay espacios que permiten a los fieles laicos ser mensajeros del bien y agentes de Pastoral, cambio y transformación, en los distintos campos en que se desempeñan.

7.1. DIMENSIONES PARA LA FORMACION

Los laicos necesitan una sólida formación doctrinal, pastoral, espiritual y un adecuado acompañamiento para dar testimonio de Cristo, de los valores  del reino y cumplir con responsabilidad su misión en el ámbito de la vida social, económica, política y cultural.

Para fortalecer la formación y acompañamiento de los laicos que acogen nuestra espiritualidad y carisma atendemos las directrices congregacionales y eclesiales. La orientamos apoyadas en el Evangelio y el testimonio de nuestra madre María Berenice..

En el proceso de formación se procura armonizar las dimensiones Humana,  Espiritual - Cristiana, Eclesial - Apostólica y Congregacional.

7.1.1. Dimensión Humana: Acompaña los procesos de formación que llevan a asumir la propia historia y a sanarla, en orden a ser capaces de vivir como cristianos en un mundo plural,  madurar en el contacto con la realidad y potenciar la razón que se expresa en una reflexión seria puesta constantemente al día a través del estudio que abre la inteligencia a la luz de la fe y  la verdad. Capacita para el discernimiento, el juicio crítico, el diálogo y la cultura.

“Tanto la presencia pública de la Iglesia como la participación de los cristianos laicos en la vida pública hace imprescindible fomentar la formación política – social de todos los católicos de conformidad con la doctrina social de la Iglesia. Es necesario  que se formen  los valores cristianos-respeto a la vida y a la dignidad de la persona, interés por el bien común, solidaridad con los pobres, diálogo, fidelidad, para que promuevan las necesarias transformaciones estructurales y sean testigos del Evangelio en todos los ámbitos de la convivencia social.”

7.1.2. Dimensión espiritual: Funda el Ser cristiano en la profunda experiencia de Dios vivenciada desde el pan de la palabra y la Eucaristía, alimento que fortalece su fe, y alienta en la práctica constante de los Sacramentos, en el amor e imitación a la Santísima Virgen en el Sí de la Anunciación. Asegura de una manera especial el conocimiento bíblico - teológico y de las ciencias humanas para adquirir la necesaria competencia para su desempeño en los servicios eclesiales.

“Dios me llama y me envía como obrero a su viña; me llama y me envía a trabajar para el advenimiento de su Reino en la historia. Esta vocación y misión personal define la dignidad y la responsabilidad de cada fiel laico y constituye el punto de apoyo de la obra formativa, ordenada al reconocimiento gozoso y agradecido de tal dignidad y al desempeño fiel y generosos de tal responsabilidad.”

7.1.3.Dimensión Congregacional:    La propuesta y el testimonio de Madre Berenice, las Constituciones y Estatutos, comprometen a las Hermanitas a invitar, acompañar y formar  laicos que desde su ministerio laical se vinculen a las obras evangelizadoras que ya sea por su vínculo laboral o por amistad, quieran vivir la espiritualidad y el carisma de la Anunciación.

 “ Para fortalecer la formación y acompañamiento  de los laicos que acogen nuestra espiritualidad y Carisma, atendemos las directrices congregacionales y Eclesiales. La orientamos apoyadas en el Evangelio y el testimonio de nuestra Madre María Berenice. “                                                                                                                                                                                                                                       

7.1.4.Dimensión apostólica y misionera: Es necesario que los laicos se vinculen y busquen  la formación que ofrecen las Diócesis, Parroquias, Comunidad y las entidades que promueven a los laicos como  discípulos y misioneros, anunciadores alegres y gozosos de una espiritualidad que se basa en la Oración, la lectura orante de la Palabra y la práctica de los sacramentos.

“La imagen evangélica de la vid y los sarmientos nos revela otro aspecto fundamental de la vida y de la misión de los fieles laicos: La llamada a crecer, a madurar continuamente, a dar siempre más fruto”

8. ORGANIZACIÓN. MANUAL DE FUNCIONES

La máxima autoridad del movimiento laical Anunciato es la Superiora General de la Congregación quien con su respectivo Consejo orienta y en consulta con las Hermanitas Superioras Provinciales acompaña y aprueba las grandes decisiones y proyectos que tienen trascendencia a nivel congregacional.

Las Hermanitas  Consejeras General y Provinciales responsables del Programa de Evangelización, serán quienes asesoren, orienten y motiven a las Hermanitas asesoras de  laicos a nivel regional y local.

Cada grupo de laicos tendrá como asesora una Hermanita o Hermano Misionero de la Anunciación de la comunidad local. El Consejo Provincial podrá designar una Asesora o Asesor de laicos regional.

En el grupo de laicos activos se promueve  la elección de un coordinador, un secretario y un tesorero, quienes integran un consejo de laicos Directivo local.

A nivel provincial se crea un consejo integrado por una asesora en el caso la Consejera responsable del programa de Evangelización quien preside, un Representante laico y hermanita asesora por región, un coordinador nombrado por los grupos.

A nivel general  se organiza un equipo central el cual es presidido por  la Consejera general encargada del programa de Evangelización, los coordinadores a nivel  provincial y las hermanitas Consejeras encargadas de dicho programa.

Cada grupo de laicos tendrá un Director espiritual a ser posible un Sacerdote.

Para vivir el valor evangélico del compartir solidario, los  miembros del grupo, cuando sea necesario podrán aportar una cuota acordada en consenso y de acuerdo a las circunstancias económicas o realizar actividades con fines únicamente de apoyo social  y  evangélicos. Es de gran importancia llevar control de estos recursos que será diligenciado por el tesorero o Administrador y la Hermanita asesora, quienes rendirán  informe al grupo en el momento que se requiera.

8.1. HERMANITA COORDINADORA A NIVEL GENERAL

Con identidad Eclesial y Congregacional, anima, orienta, planea,  convoca y mantiene frecuente comunicación con las Hermanitas Coordinadoras Provinciales.

Elabora su plan de trabajo de común acuerdo con la Hermanita Superiora  General y Consejo.

Envía mensajes,  guías de estudio, documentos de formación para los laicos y  Hermanitas Coordinadoras provinciales y locales.

*Realiza Visitas de animación a los diferentes grupos de laicos de las comunidades locales de la Congregación.

*Recoge información sobre actividades de los grupos de laicos para el Boletín General de la Congregación.

*Promueve a nivel General la realización de Congresos, encuentros nacionales e internacionales de laicos, que sean aprobados por el Gobierno General.

8.2. HERMANITA COORDINADORA PROVINCIAL.

Con identidad Eclesial y Congregacional, anima, orienta, planea,  convoca y mantiene frecuente comunicación con las Hermanitas  Asesoras regionales y locales.

Elabora su plan de trabajo con la Hermanita Superiora Provincial y el Consejo.

Participa  en las reuniones  y encuentros a las que sea convocada a nivel General, diocesano y parroquial.

Visita, Convoca, preside, reúne y se mantiene en comunicación con  las Hermanitas asesoras de laicos.

Recoge información sobre las actividades y noticias de los grupos de laicos para el Boletín Provincial.

Coordina junto con la Hta responsable de los laicos a nivel general y las Hermanitas asesoras locales los distintos eventos.

Desde la Provincia  y de común acuerdo con la Hta Provincial y el Consejo conocer  los Laicos Benefactores y amigos de la Comunidad y hacerles llegar algún detalle en ocasiones especiales.

8.3. HERMANITA ASESORA REGIONAL

Testimoniar con identidad Eclesial y Congregacional, facilidad y gusto para trabajar con los laicos.

Servir de canal de comunicación entre la coordinadora General, provincial y las asesoras locales.

Organizar y participar  en las reuniones con las asesoras locales de su respectiva región.

Motivar y orientar a las Hermanitas en la organización de nuevos grupos en las obras apostólicas y comunidades locales.

Visitar las Comunidades Locales y motivar a las Hermanitas Directoras y a las Hermanitas de la Comunidad para que promuevan los grupos de laicos.

8.4. HERMANITA ASESORA, HERMANO ASESOR LOCAL.

Testimoniar con identidad Eclesial y Congregacional, facilidad y gusto para trabajar con los laicos.

Invita, motiva y acompaña a las personas que deseen pertenecer al movimiento laical de acuerdo a sus circunstancias.
 
Visita, anima y cultiva el diálogo a los laicos Espirituales y Orantes para que sean perseverantes en su Oración por las Vocaciones y por la Comunidad. 

Planea y realiza con el grupo de laicos, reuniones, encuentros de común acuerdo con la parroquia y la Comunidad Local.

Coordina el servicio apostólico y las actividades que realiza el grupo de laicos y los  acompaña. Se mantiene en diálogo y comunicación con cada uno de los laicos.

Se interesa por la formación permanente de los laicos y organiza la ceremonia de Consagración, renovación y envío a la misión.

Busca Asesoría Espiritual para el grupo de laicos de parte de algún Sacerdote.

8.5. CONSEJO  DE LAICOS A NIVEL LOCAL.

El Consejo de Laicos a nivel local, integrado por la Hta Asesora local, un coordinador, un secretario (a) y un tesorero(a), le corresponde:

Tener en cuenta en todo momento, las directrices del Gobierno General y Provincial

Comunicar y coordinar con la Asesoría local,  Regional y Provincial las actividades o eventos que el grupo planee. Enviar aportes  de noticias, eventos y actividades al Boletín Provincial y General.

El Secretario o Secretaria  lleva un registro de laicos, reuniones y actividades que el grupo realice. Hacer planeación y programación de las actividades anuales, evaluar el proceso y la marcha del grupo.

Ser abierto a la voz de la parroquia,  la Diócesis y la Comunidad Local y actuar siempre en coordinación.

Organizar las actividades económicas, supervisar que se empleen en los fines específicos propuestos.

 

 

 

 

 

ANEXOS

ANEXO 1. LAS BIENAVENTURANZAS.

El sermón de la montaña. Mateo 5, 1 -12

Al ver la multitud, Jesús subió al monte y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, y él comenzó a enseñarles diciendo:

Dichosos los que reconocen su necesidad espiritual, pues el reino de Dios les pertenece.

Dichosos los que están tristes, pues Dios les dará el consuelo.

Dichosos los de corazón humilde, pues recibirán la tierra que Dios les ha prometido.

Dichosos los que tienen hambre y sed, de hacer lo que Dios exige, pues él hará que se cumplan sus deseos.

Dichosos los que tienen compasión de otros, pues Dios tendrá compasión de ellos.

Dichosos los de corazón limpio, pues ellos los llamará hijos suyos.

Dichosos los que sufren persecución por hacer lo que Dios exige, pues el reino de Dios les pertenece.

Dichosos ustedes, cuando la gente los insulte y los maltrate, y cuando por casusa mía los ataquen con toda clase de mentiras. Alégrense, estén contentos, porque van a recibir un gran premio en el cielo; pues así también persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes”

ANEXO 2 BETANIA LAICADO DE LA ANUNCIACIÓN


Madre María Berenice

 

SIGNIFICADO

El Divino Maestro que eligió la casa de Lázaro, el jefe  de aquella dichosa y privilegiada Familia que vivía en Betania, consagró el nombre de esta villa, al encontrar en ella el lugar de reposo, después de sus correrías evangélicas. Estaba situada al oriente de Jerusalén, a una distancia de quince estados (La Grange O.P).

En esta casa era conocido y amado; cuando llegaba, Marta toda activa, bastaba para terminar los quehaceres, se consagraba  afanosa a los cuidados por la hospitalidad, tan sagrados entre los orientales. Su hermana María, en cambio permanecía sentada a los pies del Maestro, en dulce contemplación; no se daba cuenta del trabajo de su hermana.

Esta con familiaridad, lo cual indica que las relaciones eran de tiempo atrás, va más allá de lo justo y se queja, como queriendo averiguar si Jesús es insensible a su pena. ¿Señor no ves cómo mi hermana me deja servir sola?”. El le responde amablemente: “Marta, Marta, te inquietas; por qué te turbas?. Una sola cosa es necesaria. María escogió la mejor parte y no le será quitada”.

Esta buena parte, la mejor, es acercarse más y más al Divino Maestro para oírle hablar al corazón nos enseña que nuestras actividades  en la vida de familia, de sociedad y más de apostolado, deben tener por base la unión con Dios mediante la Oración. “ El más amado es el que más ama”. Y cómo son concluyentes las palabras de la sabiduría, particularmente en este momento tormentoso de nuestro viaje a la eternidad.

Sí, hoy más que nunca necesita Jesús una casa de Betania en cada hogar cristiano; y necesitan con urgencia los hombres comprenderla, vivirla, para no ser agobiados rendidos en el camino, fracasados a pesar de los esfuerzos constantes para avanzar siempre más en el progreso, para adueñarse de todo lo que solo a Dios pertenece, sin recordar las palabras de vida que han dado a la Iglesia, a la humanidad, mártires del sacrificio transformado en luz, fortaleza y paz: “” La figura de este mundo pasa”.

Las preocupaciones que surgen hoy, tan frecuentes por el mismo vivir de persistentes movimientos dentro de nosotros y en el mundo exterior que nos rodea, tendrán solución fácil, exacta, si en el corazón encuentra acogida generosa, amplia, Aquel, “UNICO NECESARIO” traducido en espíritu de FE Y PUREZA de intención, aquí también respuesta fácil y exacta a los interrogantes que nos hacemos y que nos hacen, con respuestas tan humanas muchas veces que crean un complejo de inferioridad o dejan el espíritu en un túnel sin salida.

Nos da también el medio para trabajar por un MUNDO MEJOR, en cuya  consecución tiene obligación de colaborar todo católico consciente de su misión en el Cuerpo místico de Cristo, pues sólo la Fe nos muestra en cada uno de sus miembros un hermano, al que debemos amar como Jesús lo ama: “Hijitos míos”, amaos los unos a los otros, como yo os he amado, hermano con quien y por quien debemos trabajar, orar y sufrir con muy real sentido de responsabilidad, para poder oir la sentencia de eterna felicidad” Venid Benditos a mi Padre”…

¿QUE ES EL IDEAL?

El ideal es una idea noble, fuerte, que mueve el corazón, impulsa la voluntad, sin cambiar nuestro vivir, lo transforma todo. Es un Ascensor, que estimula sin comprometer, atrae, encadenando libertad.

 

NADA NUEVO EL IDEAL DE BETANIA

Pues, en nuestra Vida de Betania, encontraremos el mismo sucederse de días, meses y años, decorados regiamente con el hilo de oro de nuestro amor divino en corazón humano, para nuestro Dios y para nuestro prójimo, llevando siempre latente esta súplica: “ Por María consérvanos la gracia”. Pídenos lo que quieras y da tu gracia a los que no la tienen”. Sí, nada nuevo pero sí mejor, porque el trabajo es amor, el amor es santidad y es amor todo lo que por Dios con María.

“Sed perfectos como Vuestro Padre Celestial es perfecto”. Llamamiento, un deseo de Nuestro Padre Celestial, sus anhelos infinitos para que sus hijos haciéndose semejantes a El gocen de su propia vida, sean uno con El, y en ellos haga su morada, “ Si alguno me ama, mi Padre le amará, vendremos a El y haremos con El nuestra morada”. En esta semejanza y unión con Dios Uno y Trino, por medio de la gracia santificante, está el ideal del Cristiano.

Con nuestro ideal en línea vertical hacia la cumbre, tendremos luz y fortaleza en las circunstancias difíciles, dolorosas, ya sean personales o bien de aquellos por los cuales debemos o queremos interesarnos. Persiguiendo con entusiasmo, con amor, sin omitir esfuerzo, ni sacrificios para realizarlos en la medida que Dios lo exige a cada alma, encontraremos en él, la satisfacción de todos nuestros deseos y particularmente el logro de vivir las realidades invisibles que nos preserven de los engaños e ilusiones que nos presentan el mundo, el demonio y la carne, apartándonos del fin único para lo cual fuimos creados.

En fin, con nuestro Ideal seremos no solamente Reyes y Reinas en nuestros Hogares, sino también APOSTOLES IRRADIADORES  de  vida divina en la sociedad, a la vez que nuestra MISION de Esposas y Madres, será realizada en forma sobrenatural que llevará el sello de la inmolación por amor al que nos ama infinitamente; nuestra casa se coinvertirá en una Iglesia donde viviremos nuestro SACERDOCIO; cuyos actos litúrgicos son nuestros quehaceres domésticos y el altar el holocausto nuestros instrumentos de trabajo.

COMO VIVIR NUESTRO IDEAL

  • Evitar las faltas voluntarias, en cuanto sea posible, sin desanimarse jamás por las caídas, en ese caso reparar con un pequeño acto de la virtud contraria; seguir adelante con paz y entusiasmo.

 

  • Obrar con espíritu de FE, por amor a Dios, aún en los detalles de nuestros actos, acostumbrarse poco a poco hasta que con la ayuda de la Santísima Virgen, se adquiera el hábito.
  • Unir los pensamientos, deseos, intenciones y obras a los de Nuestro Señor Jesucristo, particularmente cuando se presente alguna contrariedad, humillación o circunstancia dolorosa, así se enriquece el alma con sus méritos infinitos. Recordar que como Madre necesita sobreabundancia sobrenatural  para sus hijos.

 

EJERCICIOS ESPIRITUALES

  • La Sagrada Comunión y la Santa Misa, diarias, a ser posibles, sin omitirlas por motivos humanos o exigencias de la naturaleza injustificables, porque a la María de Betania, no le basta la posesión perenne de la divina gracia, sino que por la misión que Dios les ha confiado deben ser manantiales de ella doquiera se encuentren para hacer florecer los desiertos y esto no lo obtendrán sin la recepción frecuente de los sacramentos, particularmente de la Santa Eucaristía; es muy recomendable hacer frecuentes y cortas Comuniones Espirituales.

 

  • Oración mental de un cuarto o media hora cada día hecha con la debida preparación, constancia y fervor de la voluntad.
  • Un corto examen particular, a la hora más propia del día; y en general a tiempo de acostarse, seguido de sentimientos  de contrición.

 

  • El Rosario en familia, vigilado  cariñosamente para que todos lo recen con atención y fervor, el Santo rosario es el arma segura para defendernos de todos nuestros enemigos del alma y del cuerpo.
  • Dos horas de retiro mensual y cuatro días anual.

 

  • Asistir con exactitud a las reuniones mensuales, si hay verdadero inconveniente para ello, presentar excusa.

 

REUNIONES MENSUALES Y DE OCASIÓN

Tienen por objeto:

  • El perfeccionamiento mutuo en la vida espiritual, de familia de sociedad, de apostolado.

 

  • El control de las misma actividades
  • El estímulo por el buen ejemplo; y el  sostenimiento en la vida de sacrificios por un contacto íntimo, de familia.

 

  • Minutos  de lectura espiritual en el Santo Evangelio, la Evangelio, la imitación de Cristo u otro libro apropiado.

Si quien es alma de hogar vive en éste ambiente de piedad, sencillo, sentido, el trabajo será u reposo en la confianza y el amor Divino Maestro que lo ordena y dirige todo con la suavidad de su corazón tan comprensivo y tierno: “Marta no te turbes”. La alegría y la paz contribuirán  a una FLORACION cálida, perfumada de rosas y azucenas… Y cuántos Ministros del altar lámparas vivas en el huerto cerrado del Celestial Esposo que se consumirán; puede ser silenciosamente por aquellos a quienes debe el honor de ser Reina en la Corte del rey de Reyes.

También germinarán en ese campo bendito y fecundo por el riego de la piedad y el amor a Dios, rosas opulentas, que engalanando y perfumando nuevas CASAS de Betania, se irán deshojando en el santuario del hogar. Y entonces el Divino Maestro dirá complacido: “Como crece y se multiplica la semilla”.

Y puede ser que no muy tarde, por nuestra colaboración y fidelidad a la gracias, apaguemos en sus divinos labios aquella queja de dolor, después de 20 siglos, hace eco en miles de corazones impotentes para callarla: “ La mies es mucha y los obreros pocos”

ESPIRITU DEL MOVIMIENTO

Eucarístico y Mariano, es decir, por medio de una verdadera devoción a Jesús Eucaristía y a la Santísima Virgen, santificar su vida cotidiana y el servicio que debemos a la Iglesia, Nuestra Madre, de la cual debemos ser Misioneras en la época en que nos corresponda vivir.

PROMESAS DE: Obediencia, Castidad y Pobreza

APOSTOLADO

El que cada miembro realiza o desea ejercer,. Pero particularmente en su propio ambiente familiar y social, María de Betania, llamada a vivir en clima de paz y alegría, a pesar de todo y por encima de todo, en un ritmo de amor a Dios y a las alas, hace el bien con sola su presencia, sabe gastarse por la Iglesia por UN MUNDO MEJOR, según los deseos insistentes de los Sumos Pontífices.

PRIVILIGEOS

Las Hermanas de Betania participarán de los privilegios, oraciones y buenas obras de las Hermanitas de la Anunciación, bien sea como colaboradoras, benefactoras o auxiliares, según sus posibilidades.

CONSAGRACIÓN DEL LAICO ANUNCIATO A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Madre Nuestra, Reina del cielo y de la tierra: Te rindo homenaje de mi admiración y ardiente amor, recibe: alma y potencias, corazón y afectos, cuerpo y sentidos, mis bienes naturales y sobrenaturales, pasado, presente y futuro, dispón de todo, purifícalo, perfecciónalo que al pasar mi vida entera por tu Inmaculado Corazón, sea Jesús con El, una alabanza de gloria a la Santísima Trinidad.

Te ruego, Madre amadísima, seas también la Dueña y Soberana de mi Hogar, de mi Casa que es tuya, ya lo sabes, dirige sus destinos, que todos nuestros trabajos, alegrías y tristezas glorifiquen a tu divino Hijo; que todos reciban la luz y la verdad, la fortaleza y el amor en el grado en que Dios les tiene fijado en sus designios, así reinarán la paz y la unión. Recibe Señora, las llaves de la Casa y el dominio de las almas, que desde hoy y para siempre quedemos seguros bajo tu manto de Reina y en tu corazón de Madre.

Termino renovando las promesas de mi Bautismo: Renuncio para siempre al mal, a sus pompas y a sus obras. Segura de su asistencia maternal, no temo mi inconstancia y debilidad para ser fiel a mi Dios y a Tí Señora. Así Sea

Oración compuesta por la Sierva de Dios
Madre María Berenice

 

ANEXO 3. CRITERIOS DE ECLESIALIDAD PARA LAS ASOCIACIONES LAICALES.

La necesidad de unos criterios claros y precisos de discernimiento y reconocimiento de las asociaciones laicales, también llamados “criterios claros y precisos de discernimiento y reconocimiento de las asociaciones laicales, también llamados “criterios de eclesialidad”, es algo que se comprende siempre en la perspectiva de la comunión y la misión de la Iglesia, y no, por tanto, en contraste con la libertad de asociación.

Como criterios fundamentales para el discernimiento de todas y cada una  de las asociaciones de fieles laicos en
la iglesia se pueden considerar, unitariamente, los siguientes:

  • El primado que se da a la vocación de cada cristiano a la santidad, y que se manifiesta “en los frutos de gracia que el Espíritu Santo produce en los fieles” “Como crecimiento hacia la plenitud de la vida cristiana y a la perfección en la caridad” .

 

En este sentido, todas las asociaciones de fieles laicos y cada una de ellas, están llamadas a ser – cada vez más- instrumento de santidad en la Iglesia, favoreciendo y alentando “una unidad más íntima entre la vida práctica y la fe de sus miembros.” .

  • La responsabilidad de confesar la fe católica, acogiendo y proclamando la verdad sobre Cristo, sobre la Iglesia y sobre el hombre, en la obediencia al Magisterio de la Iglesia, que la interpreta auténticamente, Por esta razón, cada asociación de fieles laicos deber un lugar en el que se anuncia y se propone la fe, y en el que se educa para practicarla en todos su contenido

 

  • El testimonio de una comunión firme y convencida en filial relación con el Papa, “centro perpetuo y visible de unidad en la Iglesia universal” “y con el Obispo “principio y fundamento visible de  unidad” En la Iglesia particular y en la “mutua estima entre todas las formas de apostolado en la Iglesia” .

La comunión con el Papa y con el Obispo está llamada a expresarse en la leal disponibilidad para acoger sus enseñanzas doctrinales y sus orientaciones pastorales. La comunión eclesial exige además, el reconocimiento de la legítima pluralidad de las diversas formas asociadas de los fieles lacios en la Iglesia, y, al mismo tiempo, la disponibilidad a la recíproca colaboración.

  • La conformidad y la participación en el “ fin apostólico de la Iglesia” , que es “ la evangelización y santificación de los hombres y la formación cristiana de su conciencia, de modo que consigan impregnar con el espíritu evangélico las diversas comunidades y ambientes”.

 

Desde este punto de vista, a todas las formas asociadas de fieles laicos, y a cada una de ellas, se les pide un decidido ímpetu misionero que les lleve a ser, cada vez más, sujetos de una nueva evangelización.

5. El comprometerse en una presencia en la sociedad humana. Que, a la luz de la doctrina social de la Iglesia, se ponga al servicio de la dignidad integral del hombre.

En este sentido, las asociaciones de los fieles laicos, deben ser corrientes vivas de participación y solidaridad, para crear unas condiciones más justas y fraternas en la sociedad.

Los criterios fundamentales que han sido enumerados, se comprueban en los frutos concretos que acompañan la vida y las obras de las diversas formas asociadas; como son el renovado gusto por la oración, la contemplación, la vida litúrgica y sacramental, el estímulo para que florezcan vocaciones al matrimonio cristiano, al sacerdocio ministerial y a la vida consagrada, la disponibilidad a participar en los programas y actividades de la Iglesia sea a nivel local, sea a nivel nacional o internacional; el empeño catequético y la capacidad pedagógica para formar a los cristianos; el impulso a una presencia cristiana en los diversos ambientes de la vida social, y el crear y animar obras caritativas, culturales y espirituales; el espíritu de desprendimiento y de pobreza evangélica que lleva a desarrollar  una generosa caridad para con todos; la conversión a la vida cristiana y el retorno a la comunión de los bautizados “alejados”

Anexo 4. Frases de Madre Berenice que hacen eco en el Corazón del laico Anunciato.

Todos somos hijos de un mismo Padre Celestial, de una misma Madre y pertenecemos a un mismo Cuerpo Místico.

Debemos ser lámpara vivas, por el amor a Dios a nuestros hermanos.

El amor es la razón de nuestra existencia, Y el contenido de nuestra vida.

La caridad es Amor Divino, en corazón humano.

Uno se sacrifica, cuando cree y ama.

Seamos para Jesús un “Quiero”, pleno, enérgico y constante”.

A más amor, más unión con Dios. Nuestro unión con El se mide en la caridad.

Disculpar la intención, cuando no se pueda la acción.
 
Ser amable es hacer que nuestra alma irradie sobre los demás.

La amabilidad es un complemento de la caridad.

La paz hace aceptar a cada hermano tal como el es, la paz nos obliga a ser constructores del Reino.

A cuantas almas nos aproximamos, llevarles la sonrisa, La bondad y dulzura de María.

Vigilancia y oración para evitar hasta las menores faltas Voluntarias a la Caridad.
Caridad sobrenatural que brote del amor al Buen Dios, que amemos ante todo en nuestro prójimo.

La caridad fraterna es mucho más que una virtud, es toda la vida espiritual.

Amar con palabras a ejemplo de Jesús, acusado, calumniado, calla, perdona.

Sufrirlo todo de todos y no hacer sufrir nada a nadie.
Hacerles el don  de una palabra que ilumina, consuela, alegra, alienta, levanta, edifica, de una sonrisa que abre el alma en horas de lucha.

Cuando falten en nosotros el aire puro de la Oración y el sol ardiente de Dios, nos podemos asfixiar fácilmente”.

 

“Para la Anunciación la devoción, el amor al Sagrado Corazón de Jesús es un deber de gratitud, una deuda sin  límites “.
                                   El Corazón de Jesús en la Anunciación

“Procuremos ser de oración continua, amor sin límites: Que nuestro ardor apostólico no conozca fronteras ni distinciones; y muchos hermanos irán el llamado del Señor y le abrirán el corazón.”

 

El Corazón de Jesús en la Anunciación”

 

ANEXO 5. ORACIÓN POR LA FAMILIA

Corazón Eucarístico de Jesús que por amor quieres ser Rey y Centro de los hogares, os pedimos humildemente por el Corazón Inmaculado de María, aceptéis mis oraciones, sacrificios y trabajos, por la santificación de esta familia y de todas las que a ella están unidas, por los vínculos de sangre o de la amistad.

Haced que en ellas reine la Paz y el amor mutuo; sed siempre, Jesús, el primer invitado de toda fiesta o reunión; el consuelo de todas las penas, dificultades, bendecid sus empresas, iluminad las inteligencias para que reconozcan siempre la verdad que sois vos mismo. Fortificad las voluntades para que todos guarden vuestros preceptos y sepan sacrificarse por vuestra mayor gloria. Conservad la inocencia de los niños, sed el primer amigo de los jóvenes y su primer ideal.

Recibid pues, una vez más, mi entrega total como Hostia de amor y reparación, para que viváis y reinéis con María, en este hogar, en cada uno de los corazones, haciendo de todos un templo donde seáis glorificado con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos, de los siglos. Amén
Madre María Berenice

Te amo” con todas las voluntades y quisiera encadenarlas rendidas de amor en un éxtasis de adoración profunda”

                   Apuntes Espirituales Madre Ma. Berenice.

ANEXO 6. ACTO DE AMOR DE MADRE MA.BERENICE

“ Te amo” es decir, con tu mismo amor, infinito, sacrificado, con ese amor que se renueva constantemente en la Santa Misa, el sacrificio del calvario; con el amor que se hace Hostia oculta y silenciosa en el Sagrario. Con el amor que se da a las almas como alimento en la Sagrada Comunión

“ Te amo” con el divino Espíritu que es amor, que es fuego, que es fuerza. Con el amor que El trajo a la tierra el día de Pentecostés, con todo el que ha derramado, derrama y derramará en todas las almas hasta la consumación de los siglos

“Te amo” con el purísimo y tierno corazón de María, la Madre Santísima, con sus virtudes y sus méritos, con sus dolores, lágrimas y súplicas, como Corredentora. Con su FIAT de sumisión y entrega, con su Magníficat de humildad y reconocimiento; con su amor heroico de Madree, de Hija, de Esposa del que es Amor.

Te amo” con todos los apóstoles que han existido y puedan existir en cualquier clase de apostolado: el de la Oración, el del sacrificio, el de la actividad, y deseo y gustosa daría hasta la última gota de sangre para libertar todas las almas del purgatorio y convertir todos los pecadores y santificar las almas justas más y más; para amarte con  todos sus corazones.

“Te amo” con la inocencia de los niños, con su sencillez y candor. “Te” amo con el entusiasmo de los jóvenes, con la energía y constancia de la edad madura de todos los hombres; con el desprendimiento y desinterés de los ancianos.

¿QUIÉNES SON LOS LAICOS ANUNCIATOS DE PUERTO RICO CAQUETÁ?

Enviados a misión el 12 de junio de 2010 por Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto


Los Laicos de la Anunciación de Puerto Rico - Caquetá, son discípulos(as) y misioneros(as) de JESÙS, incorporados a la Iglesia Católica por el Bautismo, que viven su Ministerio Laical en sencillez y humildad, desde el Carisma y Espiritualidad Eucarística y Mariana de la Comunidad Religiosa Hermanitas de la Anunciación, fundada en Medellín – Colombia, por la Sierva de DIOS Madre María Berenice.


El movimiento Laical Anunciato, en comunión y solidaridad con las Hermanitas de la Anunciación, en su Misión, se compromete en el Anuncio del Reino, la defensa de la Vida, los valores y la evangelización de la niñez, juventud y familias, más desprotegidas socialmente.  Para el año 2014, los Laicos Anunciatos serán un movimiento líder en Evangelización, reconocido por la Iglesia y la Comunidad, por su vivencia espiritual, servicio apostólico y desarrollo de proyectos en apoyo a los menos favorecidos de la sociedad como respuesta a los desafíos del momento, apoyados(as) en el evangelio y en el testimonio de Madre María Berenice.


La comunidad de Laicos Anunciatos de Puerto Rico – Caquetá, Laicos Anunciatos “SEGUIDORES DE JESÚS”, cuyo lema es “Participando en el Amor de Cristo con Fe, Oración y Bondad”, se consagro el 17 de mayo de 2010 en ceremonia eucarística celebrada por el Padre Robinson Pérez Salinas en la Parroquia San José del municipio; para este suceso se conto con la presencia de la Hermanita Ana Bernarda Prada quien especialmente se desplazo desde Medellín a nuestro municipio para liderar la ceremonia de consagración.  De la misma forma, estuvieron la Hermanita Rocío, la Hermanita Teresa y la Hermanita Teresita, Hermanitas de la localidad, quienes con su carisma, su vocación, su fraternidad y su gran Amor, son el motor fundamental para el fortalecimiento, crecimiento y compromiso de la comunidad laical Anunciata.


Desde su comienzo, la comunidad de Laicos Anunciatos “Seguidores de Jesús”, en su afán por desarrollar su Misión y sus Apostolados de manera significativa y fraterna, ha creando y desarrollando actividades que le han permitido visitar, compartir y ayudar a diferentes comunidades del municipio, tanto en el área urbana como en el área rural; todo esto se ha logrado gracias a la comunidad Puertorriqueña que con aportes valiosos le han permitido, a los Laicos Anunciatos, ejecutar sus labores apostólicas llenas de Amor, de Esperanza y de Fe en DIOS, Nuestro Señor y Salvador JESUCRISTO.  Los Apostolados más significativos que realizan son: compartir el Evangelio a través del carisma Anunciato con hermanos alejados de nuestra iglesia Católica, visitas a los enfermos, catequesis en los sacramentos a niños, jóvenes y adultos, ayudas a familias desprotegidas socialmente, obsequio y estudio de la Biblia, comidas comunitarias con niños en precarias condiciones de supervivencia, entre otros.


El proceso de formación de los laicos Anunciatos “Seguidores de Jesús” empezó con la etapa Kerigmática, que es el primer paso práctico del proyecto misionero cristiano; el proceso de Kerigma tiene como objetivo global el que todos seamos creaturas nuevas, llenas del Espíritu Santo.  Mediante el Primer Anuncio o Kerigma, se ponen los cimientos de la fe en el bautizado y, es así como el Laico logra convocar a hermanos que tanto necesitan la Buena Noticia de JESÚS.
Mateo en su Evangelio, comunica el mandato expreso de JESÚS a los Laicos “Vayan pues, a las gentes de todas la naciones, y háganlas mis discípulos, bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.  Por mi parte yo estaré con Ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” 28, 19 – 20.
Ser Laico Anunciato es una experiencia maravillosa, se hace parte de una comunidad deseosa de crecer y mejorar en todos los aspectos de la vida, sobre todo, en el predicar el Amor de Dios y su palabra con un actuar seguro y profundo que permita transmitir a los demás lo que hemos recibido de ÉL, su Amor, su Gloria y su Gracia, “Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”  Marcos 10, 45
Por: Carlos Andrés Jiménez Murcia
Laicos Anunciatos “Seguidores de Jesús”

 

Haciendo Misión Puerto Rico - Caquetá

 

 

 

 

 
 

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